Mito. El TDAH es sólo falta de voluntad. Las personas con TDAH se pueden concentran bien en las cosas que les interesan; podrían enfocarse bien en otras actividades si de verdad quisieran.
Hecho. El TDAH se parece mucho a un problema de “falta de voluntad”, pero no es así. Esencialmente se fundamenta por un problema en la química cerebral de los sistemas cerebrales de la regulación conductual.
Mito. Todos tienen síntomas de TDAH, y cualquier persona con una inteligencia suficiente puede sobreponerse a estos problemas.
Hecho. El TDAH afecta a personas de todos los niveles de inteligencia. Y si bien todos en algún momento tienen síntomas de TDAH, sólo aquellos con problemas crónicos tienen un diagnóstico.
Mito. Una persona con TDAH no puede también tener diagnóstico de depresión, ansiedad u otros problemas psiquiátricos.
Hecho. Una persona con TDAH tiene seis veces más probabilidades de tener otro problema psiquiátrico o problemas de aprendizaje que la mayoría de las personas. El TDAH a veces se superpone a otros trastornos.
Mito. A menos que te hayan diagnosticado TDAH de niño, no puedes tenerlo de adulto.
Hecho. Muchos adultos viven sus vidas con síntomas de TDAH sin diagnosticar. No han recibido ayuda porque asumen que otras de sus dificultades crónicas, como la depresión o la ansiedad, están causadas por otros problemas que no respondieron bien a un tratamiento usual.
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