miércoles, abril 21, 2010
Un camino que se recorre en familia.
Como madre y psicóloga he estado muy cerca del TDAH, infantes y adolescentes que sufren el detrimento de su autoestima casi siempreacompañada de depresión. Los que le rodean también se afectan debido ala dinámica que genera las conductas que se quieren adecuar a lasexpectativas de los grupos a los que se pertenece, conductas que enmuchas ocasiones no permiten "disfrutar" de una reunión, fiestainfantil, cena en un restaurante, o situación en la que el menor "tomaprotagonismo" por su impulsividad, espontáneidad, desatención,interrupción en las conversaciónes, falta de espera, torpeza en susmovimientos que causan accidentes, en fin... replicaría unacompañante: "que pena es que Pipe es así, tiene TDAH, nos hace quedarsiempre tan mal"... El comportamiento de Pipe genera un cierto sinsabor al narciso padre o madre que cantaletea mientrás Pipe sigue comosi nada...."¡es que no oyes!"..Nótese bien, las conductas perturbadores (impulsividad y desatención)que generan un choque en la expectativa del otro se deben adecuar,acomodar, educar, normalizar; muy raramente el esfuerzo y comprensiónque facilite la adaptación la hará - de forma permanente y constante -el grupo o adulto llámese padre, madre, docente e institucióneducativa.He comprendido lo rápido y fácil que resulta administrar unamedicación para obtener un "resultado" en un menor con TDAH; y locomplicado que es aceptar la responsabilidad, participación yvinculación de los adultos significativos de la vida del niño en lageneración de las conductas a las que se le atribuye un TDAH; queinsisto en la mayoría de los casos se diagnostica de forma ligera,precipitada y muy subjetivamente. Pues si es un trastorno orgánico,¿por qué no se hacen pruebas y exámenes físicos para evidenciar talorganicidad? La vinculación del niño y adolescente con TDAH casi siempre ha sidoinadecuada con sus adultos significativos, quienes justifican suspalabras, afectos, conductas y vínculos con ellos, debido a lasconductas impulsivas y equivocadas que requieren "corrección" por loque se muestran con frecuencia autoritarios, desafectivos y hastamaltratadores . Uno de los errores frecuentes que cometen los padres y madres de niñoscon supuesto TDAH es "hablar más de los desaciertos del niño que desus aciertos y cualidades", situación que hace que éstos chicos semuestren a la defensiva constantemente de sus padres y que no tenganmotivación para hacer cambios "bah, si mi mamá siempre habla mal demi, igual yo siempre soy el malo".Cuanto me alegra ver noticias como la recientemente publicada por laBBC -Más incentivos y menos fármacos para niños hiperactivos- , allíel Profesor Chris Hollis da importancia al logro que los incentivos(terapia conductual) generan en la reducción de conductashiperactivas. ¿Para qué exponerlos a los efectos secundarios de lamedicación si el reconocimiento y la valoración de conductas adecuadastiene un buen resultado en la mejoría de los supuestos sintomas delTDAH?Ahora bien, considero que si los padres, madres o adultossignificativos en la vida de un menor con supuesto TDAH exploran sussentimientos vivenciados en la interacción con el menor desde suconcepción; emociones que predisponen su vinculación y contaminan lapercepción, la comunicación, la tolerancia; éste menor con aparenteTDAH mejoraría, pues el logro de una psicoterapia dinámica que"ilumine" la consciencia, libere los afectos y mejore lasvinculaciones aportaría en su desempeño y desenvolvimiento general.Una autoestima sanada por el afecto y la vinculación de losprogenitores, ayudaría a ese menor a encontrar caminos para vivirgratamente, buscando no sólo el incentivo - reconocimiento del otro,sino progresivamente el sentimiento de logro y realización poralcanzar un objetivo o simplemente disfrutar de esa cena en elrestaurante, esa reunión social, ese departir familiar sin las miradasinquisidoras y calificativas de los adultos que ya esperan de él,conductas etiquetadas como TDAH.Sin duda, como lo explica éste artículo las medicinas para el TDAH noson efectivas , como si puede serlo la mirada de aceptación, valía yel amor incondicional de un padre y una madre.Quizás pienses que no es fácil para ti... igual reflexiona: No ha sidofácil para tu hijo/a. La Psicoterapia no es sólo para el menor, comopadres y madres debemos involucrarnos y ser parte del cambio.
Fuente: http://elblogdelilianacastromorato.blogspot.com/2010/04/sobre-tdah-un-camino-que-se-recorre-en.html
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lunes, abril 19, 2010
Adultos hiperactivos… ¿Quién los aguanta?
Fuentes:
Dr. Manuel Madriz, psiquiatra.
Dr. Gioconda Cajina, psiquiatra.
http://www.papin.pe/index.php/2010/04/15/adultos-hiperactivos%E2%80%A6-%C2%BFquien-los-aguanta/
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domingo, abril 18, 2010
¡ Conflictos Familiares Tdah ¿es Posible Mejorar La Convivencia
En la familia el TDAH tiene un alto poder impactante porque el niñ@ con TDAH requiere una mayor dedicación, más formación por parte de los padres y más recursos económicos para su tratamiento. La crianza-educación supone una reordenación de la dinámica familiar porque siempre son niñ@s que necesitan que les dediquen más tiempo y que la estructuración de la vida familiar sea más intensa (horarios, ocio, estudio, espacios, relaciones interpersonales y posibilidades de “respiro” y descanso para los padres y herman@s. Las dificultades para llevarlo a cabo, a fecha de hoy son evidentes, sobre todo por el hecho de conciliar la vida familiar y laboral que en el caso de familias con TDAH, replantean requerimientos especialmente intensos.
La necesidad de que los padres cuenten con una formación adecuada que incluya una información significativa sobre el conocimiento de las principales características del TDAH y sobre el papel esencial y fundamental que desempeñan en su tratamiento, así como la adquisición de las habilidades pedagógicas elementales, constituyen una necesidad más que deben satisfacer las familias en las que se integra algún afectado por TDAH.
Cuando su hij@ tiene problemas para obedecer órdenes o parece hacer lo contrario a lo que se le pide, cuando para que haga algo hay que decírselo infinitas veces y ordenarle algo se convierte en un “infierno”… no cabe duda de que la hiperactividad no es sólo un problema del sujeto afectado por el déficit de atención y alteraciones del comportamiento que presenta, ya que el impacto adverso que tiene sobre la vida cotidiana se deja sentir en casa, en el colegio y obliga a intervenir directamente a las personas que conviven con él.
Por todo ello, sirva a modo de ejemplo el siguiente testimonio de una madre:
“… Mi hij@ no obedece nunca, no parece escuchar cuando le hablamos y provoca constantemente conflictos en casa con la única finalidad de molestarnos y enfadarnos. A penas se entretiene con nada, siempre está cambiando de actividad, incluso sin haber finalizado la anterior. Como resultado de todo esto, el ambiente en casa es irrespirable, muy tenso y conflictivo. Las relaciones entre nosotros y nuestro hijo son cada día más complejas y difíciles. También nos irrita y desespera muchísimo su desobediencia y negativa para hacer las tareas escolares. Además, su carácter desafiante, nos perjudica seriamente a todos, y las relaciones con sus herman@s, son pésimas, y las discusiones y peleas entre ellos son frecuentes…”
Al principio, en la mayoría de las ocasiones, los padres se esfuerzan por estar a la altura de las exigencias y retos que les plantean los problemas y dificultades de sus hij@s, tratando de responder satisfactoriamente a los requisitos y demandas. Tienden a comprometerse e implicarse muy intensamente en la tareas de fomentar el autocontrol y la adaptación de sus hij@s e intervienen con mayor esfuerzo y entrega con la única finalidad de controlar el comportamiento caótico, alterado e inesperado de los niñ@s.
Transcurrido cierto tiempo, durante el cual las interacciones se ven influenciadas por las limitaciones y excesos del niñ@, además de los intentos de control y compensación de los padres, la experiencia diaria, le revela que no existe una correspondencia entre su trabajo y esfuerzo, en relación a la mejora del comportamiento que detectan en su hij@, ya que pese a los esfuerzos de ambos, no se percibe ningún cambio significativo.
El resultado de esta realidad, se traduce en estrés, desánimo, percepción de incompetencia, e incluso reacciones de cierta intolerancia en las dificultades y problemas del niñ@, además, de menor sensibilidad en la interacción con su hij@ TDAH, originándose relaciones conflictivas padres-hijo, características de este cuadro.
Las interacciones con los herman@s resultan también difíciles y complicadas, ya que habitualmente provocan conflictos y discusiones, además de ser poco sensibles al razonamiento con sus herman@s, sobre todo cuando insisten en querer hacer algo que molesta a estos o quieren manipular algún juguete, disco, libro, o mismamente manejar la Play Station o Nintendo DS que sus herman@s utilizan normalmente.
Estos, perciben la convivencia diaria confusos, irritados y cansados por la dinámica familiar y generalmente están molestos y disgustados debido a la atención intensa y dedicación unidireccional que la mayoría de los padres suelen prestar.
En líneas generales, la forma de actuar de los padres está definida por dos aspectos muy significativos:
1.Las exigencias respecto al rendimiento y progreso académico según sus expectativas y en comparación a cómo se desenvuelven sus hermanos respecto a estas asuntos.
2.Preocupación por el incumplimiento reiterado por parte del niñ@ TDAH de normas de convivencia y reglas que rigen el funcionamiento familiar (horarios, responsabilidades individuales, comer, dormir, etc.).
Ante esta perspectiva, los padres, cada vez toleran menos los incumplimientos del niñ@ y pasa a adquirir el perfil o la etiqueta de “niñ@ problemático y difícil”.
“…Si dices que quieres hacer lo que te indicamos ¿por qué no lo haces?…”
“…Aunque afirmas que no volverás a meterme en líos, ¿por qué al ratito se te olvida y todo sigue igual…?”
“…Cuantas veces nos has asegurado que cumplirás con tus responsabilidades, y a la hora de la verdad, todo sigue igual…”
El niñ@ TDAH, en la mayoría de las ocasiones, suele ignorar estas indicaciones y hacer caso omiso a las indicaciones de los padres y desobedecer, circunstancia que normalmente desencadena en discusiones, amenazas y enfados, que van configurando una dinámica familiar en la que se deterioran significativamente las relaciones entre sus miembros y se reduce la autoestima del niñ@ con TDAH.
Cuando fallan los métodos de disciplina tradicionales, generalmente los problemas asociados al TDAH suelen ser la causa principal además de mediar los frecuentes conflictos y disputas familiares y conyugales.
Esta consecuencia, está avalada por varias investigaciones científicas que manifiestan que los niñ@s con TDAH tienen “un don” para contribuir a perturbar significativamente la vida familiar, trastornar la vida de los padres e incrementar su estrés.
Esta rutina tan conflictiva y tensa desencadena en los padres enfados y sentimientos de frustración, que se incrementan cuando son conscientes de que las estrategias y métodos educativos y de disciplina que habían puesto en práctica hasta la fecha y creían conocer bien, no funcionan con este hij@ con TDAH. De tal manera, que la experiencia personal asociada al fracaso que acumulan al intentar resolver los conflictos de la forma que conocen, les genera una serie de consecuencias familiares y personales que se pueden sintetizar en los siguientes apartados:
•Agotamiento emocional, incertidumbre, cansancio, sentimientos de culpa, frustración, y autocrítica en términos de negligencia o ineficacia en la crianza-educación de su hij@ con TDAH.
Cuestiones habituales como:
“… ¿Qué estamos haciendo mal?…”
“… ¿Dónde nos estamos equivocando?…”
“… ¿Hagamos lo que hagamos, esto va a ser siempre así?
Están presentes frecuentemente en su cabeza por lo necesitan encontrar una respuesta efectiva a sus preguntas.
•Otro aspecto primordial que preocupa a los padres es la crítica y reprobación de la que pueden ser objeto desde el propio entorno familiar (abuelos, hermanos, tíos), escolar (profesores, terapeutas, director centro escolar) profesional y social (amigos, compañeros). Esta preocupación se asienta en los comentarios y observaciones de carácter sutil pero no explícito que escuchan en relación a sus hij@s con TDAH:
“… Le consientes todo y no le riñes…”
“… Debes replantearte la forma que tienes de educar a tu hij@…”
“… Tienes poca autoridad con tu hijo…”
“… Le compras todos los caprichos que quiere, está totalmente consentido…”
“… No le dedicas el tiempo suficiente…”
•En otro sentido, suele ser habitual también encontrarse en situaciones en las que los padres pueden “perder el control”, incrementando significativamente las discusiones y confrontaciones de una forma más intensa y duradera. En consecuencia, la convivencia familiar se deteriora y con frecuencia va acompañada de tensiones, críticas y reproches recíprocos entre ambos padres que se censuran mutuamente por su tolerancia excesiva y sus exigencias desmesuradas para con el niñ@.
En este ambiente, las relaciones padres-hij@s son cada vez más complicadas y hostiles, lo cual disminuye de forma evidente las posibilidades de éxito en la resolución de problemas y conflictos en casa: los contactos, las muestras de cariño y afecto y las interacciones positivas son escasas, breves o prácticamente nulas.
•Se consolida el perfil del niñ@ como “…incontrolable, problemático, difícil…”, al tiempo que se fortalece la creencia de responsabilizarle de los conflictos y alteraciones que se generan en la vida familiar.
En realidad la conflictividad familiar con origen en el comportamiento disruptivo del niñ@ se desarrolla según una secuencia que puede describirse de la siguiente manera:
1.Los padres usualmente dan instrucciones y órdenes dirigidas a que el niñ@ realice según sus directrices, las actividades, tareas, conductas y responsabilidades.
2.Dichas indicaciones no van seguidas de la conducta esperada. Éste ignora las órdenes, desobedece y realiza cualquier otra actividad al margen de la indicada, excusándose diciendo que estaba pensando en otra cosa o que se le ha olvidado lo que le decían.
3.Este comportamiento, genera en sus padres irritación, tensión, frustración, cansancio y decepción.
4.Los padres, cuando han visto fracasar las diferentes tentativas de control y modificación (dialogar con él, persuadirle, o razonar sobre su comportamiento) suelen responder con reproches, amenazas y castigos.
Ahora bien, si los episodios son muy frecuentes y se repiten diariamente, también pueden tolerar que el niñ@ “haga lo que quiera” limitando su actuación a amenazas ocasionales, eludiendo reproducir órdenes e insistiendo en las responsabilidades y obligaciones del niñ@ en el hogar, de tal forma que asumen los “deberes” de su hijo y comienzan así, cierta tolerancia hacia su comportamiento disruptivo.
5. No obstante, los conflictos reiterados y la escasa respuesta favorable del niñ@ con TDAH repercute en los padres y genera como ya hemos comentado anteriormente, algunas de las siguientes consecuencias: negación de lo que sucede, sentimiento de culpa por actuaciones pasadas, preocupación por las consecuencias de las estrategias disciplinarias que utilizan, aceptación de las circunstancias y problemática de su hij@, toma de decisiones respecto a consultar con profesionales para que les orienten y asesoren, y, planteamiento e inicio de un plan de intervención.
Siguiendo la línea de actuación habitual basada en la premisa de que es imprescindible “conocer y comprender lo qué ocurre para saber qué hacer”, a continuación, se expondrán algunas indicaciones, que en la medida de lo posible, les ayudarán a manejar y mejorar el comportamiento de su hij@ en casa:
1. Es esencial ser capaces de “empatizar”, es decir, “ponerse en el lugar del otro”, en este caso, su hij@ con TDAH. Deben comprender que su comportamiento disruptivo, desobediente, indisciplinado, problemático, etc., no responde a una intención deliberada de fastidiar o desafiar.
2. Deben tratar de juzgar la realidad desde diferentes perspectivas. “No sean jamás exigentes e intransigentes”, enfádense sólo por lo que realmente es importante, si reflexionan se darán cuenta que en la mayoría de las ocasiones, buena parte de los conflictos y disputas que mantienen con su hij@, en realidad, no merecen tanto enfado y hostilidad.
3. Aprendan a prestar atención positiva a su hij@, si es menor de 9 años, designen 20 minutos al día, que será su “tiempo especial” al menos con uno de ustedes (no puede haber otros niños) y pasen ese tiempo exclusivamente con su hij@. Con los niñ@s pequeños hay que empezar diciéndoles que ha llegado su “ratito especial” para jugar y preguntarles qué quieren hacer. No intenten dirigir ni controlar la actividad, simplemente relájense y pásenlo bien intentando entender lo que hace e interesándose. Cuando lleven unos minutos observando, empiecen a describir en voz alta algunas de las cosas que hace para mostrar su interés pero no hagan preguntas (excepto si no entiende lo que hace o lo que significa), tampoco corrijan lo que hace, aunque tenga dificultades o lo haga “mal”. Después, digan de vez en cuando alguna frase de aprobación o de admiración que lo anime (…qué bien lo estas haciendo, me gusta mucho cuando juegas así, en silencio…) o denle muestras de aprobación no verbales: un abrazo, una caricia, una sonrisa, un guiño, etc. Si el niñ@ empezará a portarse mal, deben intentar ignorarlo mirando a otro lado, pero si sigue, díganle que no van a jugar más con él hoy, porque no se está portando correctamente, levántense y salgan de la habitación. Si el niñ@ es mayor de 9 años, no es necesario que sea un periodo de tiempo tan estructurado, simplemente busquen un “espacio” cuando su hij@ esté jugando y únanse a él interesándose por lo que hace.
4. Usen la atención positiva para mejorar la obediencia de su hij@. Ahora que ya saben prestar atención positiva en el juego de su hij@, deben extenderla a cuando el niñ@ está obedeciendo o siguiendo instrucciones suyas de forma adecuada. Así conseguirán que esté más dispuesto a obedecer cuando ustedes le piden algo. Cuando le den una orden, no se marchen, quédense para ver cómo la cumple, y díganle lo contentos que están por lo bien que lo está haciendo: “…qué bien lo estás haciendo…, fantástico…, ya verás cuando le diga a papa/mamá lo bien que lo estás haciendo…, qué orgullos@ estoy de ti…”. Esto son algunos ejemplos de prestar atención positiva, pero quizás sea mejor que cada uno de ustedes busque su propia forma, según crean para estimularle mejor. Si su hij@ hace algún trabajo sin que hayan necesitado decírselo, deben reconocérselo aún con mayor intensidad y tengan en cuenta que no es el momento para buscar la perfección, simplemente díganle lo orgullosos que están de que lo haya hecho sólo. Deben animarle siempre en todas las cosas que haga bien y busquen a partir de ellas, que obedezca inmediatamente para intentar animarle y motivarle especialmente cuando lo haga bien, en una palabra: “pilléenlo siendo bueno”. A continuación, y después de haber trabajado esto durante al menos una semana, busquen momentos en que su hij@ no esté muy ocupado y pídanle pequeños favores: “… ¿me alcanzas aquella revista?, ¿puedes sujetar aquí, mientras doblo esta sábana?…” Es decir, pequeñas ayudas que solo requieran unos segundos, pero intenten repetirlo varias veces al día y luego deben darle las gracias y anímenle por haberlo hecho: “…cómo me gusta cuando me ayudas así…”, siendo su objetivo principal aumentar las posibilidades de que lo haga bien para poder reforzar su buen comportamiento.
5. Traten de dar órdenes más eficaces, concisas y claras. El propósito de esta indicación es mejorar la forma en que ustedes le piden a su hij@ que haga algo u obedezca sus instrucciones. Lo primero que tienen que tener en cuenta es que sólo deben seleccionar y mandarle hacer cosas que realmente quieran que se hagan, es decir, eliminen los cientos de órdenes que dan cada día y de las cuales sólo se cumplen la mitad. Nunca den las órdenes en forma de favor ni de pregunta. No digan: “…¿Por qué no recoges los juguetes ahora?…” Simplemente digan la orden en un tono firme y directo: “…Recoge los juguetes…”. Otro aspecto importante es no dar demasiadas órdenes a la vez, deben reducirlas a pasos pequeños y sencillos. Cuando ordenen algo deben asegurarse que no hay distracciones (televisión, música, juegos, etc.) y que su hij@ está prestando atención. A continuación, pídanle afectivamente que la repita para cerciorarse de que la ha entendido.
6. Procuren ser coherentes y consistentes en la aplicación de reglas y normas de disciplina. Deben esforzarse en mantener el control y no se dejen llevar por la ira y las tensiones, sin olvidar nunca que, pese a los esfuerzos que realiza, su hij@ no logra autocontrolarse como a ustedes le gustaría.
7. Eviten los castigos desproporcionados y aquellos que se proponen para mañana, la semana o el mes que viene, ya que son niñ@s que viven al instante y no tienen conciencia de futuro. Recuerden que recurrir reiteradamente al castigo para manejar y controlar la conducta de su hij@ invalida la utilidad del mismo, puede afectarle emocionalmente y mermar su autoestima. Si creen que esto les ha podido suceder, sería interesante que reflexionen sobre ello y que se pregunten cuál era su propósito al castigar a su hij@ y si ha servido para algo, porque la experiencia de castigar sin buscar un objetivo claro no tiene sentido.
8. Recuerden siempre que es preferible castigar a través de la carencia o retirada de premios que mediante castigos físicos. Cuando el mal comportamiento es más serio, puede usarse el “time out” o “tiempo fuera”, que significa retirar al niñ@ a un sitio tranquilo, aislado para cumplir un tiempo de penalización: “…Si no haces lo que te digo te tendrás que sentar en la silla del rincón…”, por cada año de edad deberá sentarse en la silla un minuto. Durante este tiempo nadie puede hablar con el niñ@ y no empieza a contar hasta que no deje de quejarse, y si se levanta otra vez, empieza de nuevo. Si aún así el niñ@ se levanta, deberá estar con el sujetándole, pero sin pegarle. Una vez que su hij@ cumpla el castigo, deberán preguntarle por qué le han castigado, y una vez que lo diga, deben felicitarle por haber cumplido el castigo y decirle que está perdonado. Pero no se les ocurra prepararle una merienda ni darle mimos especiales, porque sino el castigo perdería su efecto.
8. Después de los enfados deben darle la oportunidad de justificarse y aceptar sus disculpas. A continuación, deben recordarle las normas e insistan en que le corresponde cumplirlas y adaptarse a las reglas conocidas y acordadas por él, sin olvidar reforzar y apoyar los intentos de solución que el mismo niñ@ pueda plantearles, de tal modo que están transmitiéndole confianza en sus posibilidades y asegurando su autoestima.
9. Deben acordarse de reforzar, alabar, premiar y recompensar mediante signos de aprobación (sonrisa, caricias, mirada afectuosa, guiños) los logros diarios por muy insignificantes que sean y los esfuerzos de su hij@ hace, para inhibir y controlar su comportamiento disruptivo y comportarse como se espera de él.
10. Aprendan a observar el comportamiento de su hij@, a analizar las situaciones más comprometidas en casa y en lugares públicos y anticipen las dificultades. Deben programar la vida familiar estableciendo rutinas y hábitos que el niñ@ conozca con la única finalidad de ayudarle a ir ajustándose a las normas. Eviten la improvisación en la medida de lo posible y en caso de alteraciones en la rutina, comuníquenselo previamente para que no afecte negativamente a el control e inhibición de su comportamiento.
11. Intenten “negociar” en vez de “imponer”. Traten siempre de negociar con su hij@ y acuerden con él los quehaceres y obligaciones que a su entender debe realizar en casa. Si reflexionan sobre ello, observarán que es el único modo en que ambos obtienen amplios beneficios porque existe un compromiso por ambas partes al saber que él puede cumplir las normas y ustedes podrán pedirle responsabilidades, con un coste emocional previsiblemente menor.
12. Eviten la espiral que conduce a los conflictos, las tensiones, la irritación, la hostilidad y la frustración que causan las malas relaciones en casa tanto para su hij@ como para ustedes. Para lograr alcanzar este objetivo, es necesario tener en cuenta lo siguiente: no se planteen grandes objetivos, concéntrense en los logros diarios, organicen la vida familiar en torno a hábitos, rutinas y horarios que permitan regularizar el comportamiento de su hij@ y traten de evitar la sobreestimulación ambiental.
13. Recuerden que el enfado y malestar comprensible que les origina el comportamiento disruptivo, activo, incontrolado e indisciplinado no puede imponerse jamás y relegar las muestras de cariño y afecto hacia él. El niñ@ debe observar en todo momento que se le tiene en cuenta y ustedes reflexionar y ser conscientes de que las dificultades, exigencias y experiencias de fracaso a las que hace frente su hij@ requieren contar con toda su dedicación y apoyo incondicional.
14. Para finalizar, es esencial diseñar un plan de actuación dirigido por la estabilidad, consistencia y regularidad en su comportamiento para hacer frente a los problemas y dificultades que pueda presentar.
El manejo de los problemas característicos del trastorno requiere que los padres emprendan una tarea trabajosa y planificada, basada en la reflexión y autocrítica respecto al modo de responder habitualmente a los retos que supone el comportamiento problemático y disruptivo del niñ@ con TDAH, con la única finalidad de organizar, estructurar y disponer favorablemente el ambiente familiar y adoptar las medidas oportunas para controlar el estrés asociado que inevitablemente experimentan.
No resulta fácil para los padres admitir y reconocer que existen problemas, ya que la “normalidad” de los signos externos (conducta y apariencia) encubre la realidad, naturaleza y dimensiones de un problema complejo que comienza a dibujarse en el horizonte de la convivencia familiar cuando a los padres les preocupa, no el modo y manera como se comporta habitualmente su hij@, (nada peculiar o extravagante), sino las dimensiones cuantitativas que alcanza su comportamiento y las consecuencias que este origina (dificultades escolares, conflictos familiares, deterioro social).
Esta entrada fue publicada el 22 Marzo 2010 a 13:13 y está archivada en ¡...Conflictos familiares...!: TDAH ¿Es posible mejorar la convivencia?. Etiquetado: ¡...Conflictos familiares...!: TDAH ¿Es posible mejorar la convivencia?. Puedes seguir los comentarios a esta entrada a través de RSS 2.0 feed. Puedes deja un comentario, o trackback desde tu propio sitio.
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miércoles, abril 07, 2010
Apatía y falta de interés
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) sueleidentificarse con los chicos inquietos pero un reciente trabajopublicado en la revista “Journal of Attention Disorders” ilumina unacara menos conocida del mismo problema cuando persiste en laadolescencia o en la adultez: la apatía o la falta de motivación. "Cuando los chicos crecen, muchas veces desaparece un síntoma que esel que más «ruido» hace en la infancia: la hiperactividad, la conductaagitada, que lo hace muy visible", explica el doctor FernandoTorrente, jefe de terapia cognitiva del Instituto de NeurologíaCognitiva (Ineco), primer autor del trabajo. "Pero la desatención y la impulsividad y otras conductas más sutiles,como cambios repentinos de plan, desorganización del pensamiento en elmomento de ejecutar acciones cognitivas y motoras continúan. Lo quenosotros planteamos es que hay más que esos aspectos: el TDAH tambiénpuede presentarse con falta de motivación. Tanto déficit de motivaciónintrínseca, que es la generación interna de interés en la búsqueda deuna meta, como extrínseca, que es la capacidad de realizar esfuerzospara un logro posterior, a largo plazo. Y eso tiene un enorme impactoen el área educativa y laboral." Los científicos estudiaron con toda una batería de testsneuropsicológicos a 38 pacientes con TDAH y los compararon con 30individuos de control. Entre los primeros, observaron un importantenivel de apatía. Este efecto fue aún más notorio en un subtipo deltrastorno denominado "puramente inatento", que no presentahiperactividad, y estos valores se relacionaron a su vez con unfuncionamiento intelectual más pobre y déficits cognitivos másacentuados. "Este trastorno presenta una gran paradoja clínica, explica el doctorFacundo Manes, director de Ineco y del Instituto de Neurociencias dela Fundación Favaloro, además de coautor del trabajo: si bien es elproblema más comúnmente diagnosticado en la infancia; en laadolescencia y en la adultez, ocurre exactamente lo contrario, suelepasar desapercibido. Sin embargo, existen estudios confiables quemuestran que más de la mitad de las personas diagnosticadas de maneracertera en la infancia siguen presentándolo en la adultez." El dato no es menor, porque entre quienes lo padecen en laadolescencia y en la adultez se asocia con enormes problemas en elrendimiento académico y laboral. Por el contrario, cuando se realizaun correcto diagnóstico y se ofrece un tratamiento adecuado, lasposibilidades de mejorar el funcionamiento de estas personas seamplían notablemente, según explica el especialista. "Además de sus implicancias conceptuales, este trabajo es alentador enel aspecto terapéutico, coincide Manes. Si la motivación estáinvolucrada en parte de las dificultades atribuibles a este trastorno,la posibilidad de mejorar el rendimiento aumentando la motivación seconvierte en una hipótesis plausible. Dado que desde el punto de vistapsicológico y social la motivación depende de la sumatoria deaprendizajes exitosos a lo largo de la vida y de la influencia delentorno, estos resultados sugieren que los tratamientos psicológicosde tipo cognitivo-conductual utilizados para estas dificultadestambién pueden ser útiles para aumentar la motivación en estospacientes a lo largo del tiempo." http://www.psiquiatria.com/noticias/hiperactividad/diagnostico/46920/
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domingo, abril 04, 2010
Claudio Naranjo, Psicopatólogo de la sociedad.
Claudio Naranjo, Psicopatólogo de la sociedad, como se denomina a sí mismo. En estos dos vídeos de un programa de Redes ofrece una panorámica de su pensamiento con conceptos como éstos:
La sociedad está enferma, y el único remedio es cambiar la educación. El adulto tiene que hacer esfuerzos muy grandes para sanar, así que es más fácil prevenir que curar. Hay que ir a una educación integral, emancipatoria. Hoy día no hay una educación de las emociones, no se enseña a vivir, ni siquiera a un desempeño, sino a pasar exámenes. Llamar educación a algo que es transmisión forzada de información es darle mal uso a la palabra.
Hay que formar formadores con una experiencia espiritual (palabra polémica) para que puedan conectar con su bienestar, ser menos presas de su ego.
La crisis de la educación está en no querer aprender; los alumnos se cansan de que se les enseñe de manera forzada, en lugar de poner el acento en el aprendizaje natural. En cuanto has enseñado algo a un niño, has impedido que aprenda. Hay que enseñarle cómo aprender, pero hay un miedo irracional a la libertad. Sin embargo las personas que sanan son las que se liberan de su propio policía.
Se necesita una educación para la virtud, pero desde la raíz del amor.
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jueves, marzo 18, 2010
Descubierto un gen determinante en la herencia del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
Investigadores del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario Vall d’Hebron publican en la revista Molecular Psychiatry.
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martes, marzo 16, 2010
Sir Ken Robinson Las escuelas matan la creatividad TED
Sir Ken Robinson
Sir Ken Robinson es un líder reconocido a nivel mundial en el desarrollo de la creatividad, innovación y recursos humanos. Habla a audiencias alrededor del mundo sobre los retos creativos a los que se enfrentan los negocios y la educación en las nuevas economías globales.
En la conferencia ofrecida en el año 2006 en Monterey (California), Sir Ken Robinson hace una entretenida exposición para crear un sistema educativo que cultive la creatividad, más que minarla.
Durante su charla toca tres temas relacionados con la educación:
La extraordinaria evidencia creativa del ser humano
En términos de futuro, no sabemos lo que va a pasar
La extraordinaria capacidad que tienen los niños para innovar
Y tres cosas que sabemos sobre la inteligencia:
La inteligencia es diversa, pensamos en el mundo de todas las formas en las que lo experimentamos (visual, auditiva…)
La inteligencia es dinámica, el cerebro no está compartimentado
La inteligencia es diferenciada, cada persona tiene un talento diferente
Su discurso está plagado de anécdotas divertidas como:
La niña de la última fila que está dibujando a Dios
Los niños en la función de teatro del colegio
Cómo sería Shakespiere a los siete años
La capacidad de la mujer para hacer varias tareas a la vez
Cómo Gillian Lynne se convirtió en la coreógrafa de “Cats” y “El fantasma de la ópera”
Y comentarios a tener en cuenta como:
Los niños se arriesgan, aunque no sepan
Si no estas preparado para equivocarte, nunca idearás nada original
Al llegar a adultos perdemos esa capacidad de arriesgarnos por miedo a equivocarnos
La inflación académica indica que la estructura académica se está desplazando
La creatividad es tener ideas originales que tienen valor
Si desaparecen todos los insectos sobre la Tierra, en 50 años desaparece toda la vida sobre la Tierra; si desaparece el hombre,en 50 años florece toda la vida sobre la Tierra
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miércoles, febrero 24, 2010
jueves, febrero 11, 2010
EL TDAH EN LA PAREJA.
Los síntomas del TDAH pueden ser motivo de muchas discusiones en la pareja. Si la vida en común es complicada de por sí, esto se agrava cuando uno de sus miembros tiene TDAH . De hecho, los síntomas asociados con el trastorno pueden perturbar las relaciones hasta el punto en que ambos terminan sintiéndose exhaustos, enojados e incomprendidos.
Involúcrese. Una vez que su pareja esté segura del diagnóstico, reúna información sobre el TDAH y estúdiela junto a ella. Es fundamental que usted sepa todo lo relativo a su trastorno, para que pueda apoyar a su pareja cuando ésta lo necesite.
Hablen sobre el trastorno. Ahora ya tienen la explicación a muchas de las conductas que provocan conflictos. Hablen tranquilamente sobre el TDAH: qué es, cómo se manifiesta entre ustedes, cómo afecta la relación, qué les molesta, qué les gusta, qué desean conservar, qué quieren cambiar. Traten de no reaccionar hasta haber terminado los comentarios.
Replantéense la relación. Conversen acerca de lo que siente cada uno, y pregúntense qué quieren hacer. En caso de que deseen seguir juntos, es el momento de replantear actitudes y comportamientos, planear estrategias que aseguren la tolerancia y el apoyo.
Realicen un plan de tratamiento. Para comenzar, piensen cómo lograrán las metas y hagan una lista de lo que desean cambiar y lo que quieren conservar. Si no lo hacen, se les puede olvidar.
Elaboren listados y mantengan una agenda en común. Escriban una lista con lo que quiere que haga la otra persona y dénsela todos los días. También pueden mantener una agenda en común, pero no deben olvidar revisarla ambos todos los días.
Disponga de herramientas que ayuden a su pareja a organizarse. Estas pueden ser listados, pizarras, tableros de anuncios, o libretas en lugares estratégicos como la mesita del teléfono.
Si usted es más ordenado, hágase cargo de la organización. Sin embargo, es fundamental que su pareja valore el esfuerzo y sepa compensarlo.
Evite “etiquetar” a su pareja. No esté constantemente atacándole, acusándole de desordenada, distraída o molesta, ni permita que aparezca como “la pobre víctima de una persona controladora”. Lo único que logrará con esta actitud es provocar peleas y hacer que la autoestima de su pareja disminuya.
Al pedir algo a su pareja, intente conectar con ella de todas las formas posibles. Si ésta padece un TDAH de tipo inatento, es probable que tenga dificultades para prestarle atención. Por lo tanto, a la hora de pedirle algo, puede seguir estos pasos:
- Tóquele y mírele a los ojos.
- Póngale la mano en el hombro y haga contacto visual. Las personas con TDAH perciben mejor la información cuando se involucran varios sentidos a la vez.
- Dele un tiempo límite para efectuar una tarea.
- Recuérdeselo. Hágalo sin enojarse, siempre es mejor por las buenas.
Refuerce las rutinas. Una vez habituado, es posible que su pareja vuelva a caer en los viejos patrones de conducta. Estén prevenidos para cuando esto ocurra, hagan un acuerdo para reestablecer la rutina.
Dediquen momentos en común. Esto es fundamental para cualquier pareja; deben aprender a comunicarse, a quererse, a compartir los problemas y a divertirse, y esto sólo ocurrirá si pasan tiempo juntos.
No usen el TDAH para justificarse. Cada miembro de la pareja debe ser responsable de sus actos, y colaborar en el bienestar de la pareja. No echen la culpa de sus conflictos al TDAH
Sean optimistas. Esto es fundamental para sacar adelante la situación. Piensen en positivo, dénse ánimo mutuamente, alábense. De nada sirve enojarse, lo que deben hacer es valorar el esfuerzo del otro y trabajar en equipo.
Hágase responsable de sus propias acciones, no de las de su pareja. Las parejas con TDAH son más exitosas cuando uno trabaja en sí mismo y en sus problemas, y su pareja hace lo propio. Ambos deben comprender cuales son las capacidades y las limitaciones de cada uno y aprender a adaptarse a ellas; como en cualquier pareja, todo gira alrededor de la aceptación, del compromiso y la negociación. Pero lo principal es tener una comunicación directa y transparente, e intentar que no se acumulen los reproches y malos sentimientos
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Los padres con niños con TDAH también sufren esta patología

La escasa e ineficaz asistencia sanitaria puede desencadenar un nuevo problema social
Un 60% de los padres con niños con TDAH también sufren esta patología
30/03/2009
la importancia de diagnosticar el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad) en niños y adolescentes, los expertos añaden la necesidad de hacerlo también de forma urgente en adultos, ya que la pobre atención sanitaria que reciben en nuestro Sistema Nacional de Salud puede terminar pasando factura a la sociedad. Así se ha puesto de manifiesto durante las jornadas que se han celebrado en Valladolid por la Fundación para la Ayuda a la Infancia, FUNDAICYL en las que han participado, entre otros, los especialistas Francisco Montañés, Jefe de Psiquiatría de la Fundación Hospital de Alcorcón y Alberto Fernández Jaén, Jefe de Neuropediatría de la Clínica Quirón de Madrid.
Un camino de espinas
Ambos especialistas han destacado que el camino que tiene que seguir un TDAH adulto es frustrante en nuestro Sistema de Salud Público, ya que estos adultos tienen como una “desesperante” ruta como pacientes. Primero, van a su Centro de Salud. Allí se encuentran con que su médico de familia no les puede dar acceso a Psiquiatría Infantil. “Entonces sufren un mal diagnóstico. En el caso de los varones se les diagnostican con un problema de personalidad e integración y, en el caso de las mujeres, se les etiqueta con un cuadro de ansiedad generalizada”, afirma el Doctor Montañés. Y, –añade- “los especialistas más capacitados para diagnosticar y abordar también a los adultos en esta patología son los psiquiatras infantiles y los neuropediatras, ya que somos los especialistas con más experiencia en el abordaje multidisciplinar de esta patología”, afirmó Montañes. Y – añadió- “Éste es un clásico problema en España que ya ha ocurrido con otras patologías, como, por ejemplo, los desordenes en la alimentación. Hace quince años, los especialistas infantiles dimos la voz de alarma y nadie creía en ellos… Quince años después todo el mundo trata estos trastornos con la comida”, afirma este facultativo.
Alberto Fernández Jaén, Jefe de Neuropediatría de la Clínica Quirón, coincide con las opiniones de este Psiquiatra y, ha puesto de manifiesto que él en los centros donde ha ejercido su actividad hace unos años, trataban cinco o seis casos de adultos, y, ahora, estas cifras se han incrementado a cuatrocientos adultos con esta patología “Los propios padres nos piden que les atendamos, ya que un 60% de los padres con niños que sufren TDAH también sufren esta patología”, afirmó Fernández Jaén.
El Doctor Montañés afirmó que este crecimiento en las cifras en las clínicas privadas tiene una explicación, ya que los adultos con TDAH en el sistema de salud pública no tienen salidas. Opina que los pacientes no pueden acceder ni a tratamientos ni a super-especialistas, con lo cual aquellos que se lo pueden permitir saltan a la consulta privada. “Esto a corto plazo y cuando haya más información social va a suponer un gran problema sanitario. La Administración Pública no favorece el diagnóstico del TDAH en adultos, porque no le interesa ya que supondría un gasto sanitario brutal y ahora hay crisis”, señaló el Doctor Montañés.
Sin embargo, este especialista reiteró que la pregunta correcta es: ¿Qué coste supone mantener centros de desintoxicación a sustancias tóxicas en cada Comunidad cuando el problema se puede atajar antes con un correcto diagnostico del TDAH?
Una pregunta que puso el dedo en la llaga sobre la salud política de las comunidades. “En nuestro país las competencias están delegadas a cada Comunidad y dentro de ésta entre Comunidades y Ayuntamientos nunca se ponen de acuerdo. A cada parte solo les interesa reducir su partida de gastos. Ya no se mira el gasto global de nuestro país...Por esa razón si el mantenimiento de los centros para toxicómanos no dependen de sanidad pues no importa que sigan aumentando…”, señalaron desde Fundaicyl.
Tratamientos rápidos y eficaces a tiempo para evitar problemas mayores
El Doctor Francisco Montañés añadió la gravedad de LA FALTA DE DIÁGNOSTICO EN LOS TDAH adultos. Según la últimas investigaciones hasta un 20% de los adultos que actualmente son adictos a determinadas sustancias como alcohol o drogas, realmente pueden padecer un problema de TDAH oculto. “Estos adultos padecen un problema químico real. Sufren un desequilibrio en determinados neurotransmisores que les conduce a consumir determinadas sustancias como el alcohol, o cocaina para encontrar el equilibrio. Realmente, no son adultos drogadictos, sino que su problema de salud - TDAH- nunca ha sido diagnosticado y se han auto-tratado buscado fórmulas equivocadas para encontrarse mejor”, - Y añadió - “Actualmente ya contamos con tratamientos muy perfeccionados en sus fórmulas galénicas como Medikinet, que ha sido el último lanzamiento”, señaló el Doctor Montañés.
Evitar que los adolescentes caigan en las drogas es un problema de todos. Por esa razón, Elena Fernández, Directora de Fundaicyl y madre afectada, entró de lleno en el tema político afirmando que si las Administraciones Centrales y Locales transfieren fondos para potenciar la formación de los profesores en otras lenguas de nuestro país como el catalán o el euskera… Lo justo es que la Administración intervenga ya directamente en la especialización de los docentes para que los niños con TDAH tengan la oportunidad de integrarse y, el día de mañana no caigan en las drogas. “La educación en nuestro país no es un tema serio. Cada vez que se renueva las carteras de los políticos nos cambian las Leyes de Educación y nuestros niños son los más perjudicados”, señaló Fernández.
Para este organismo de ayuda a la Infancia, el Estado español va retrasado y ya ha perdido todas sus competencias como en tantas otras áreas. “Nosotros exigimos profesores adaptados a este trastorno de salud porque juntos somos más grandes que cualquier autonomía. Estos niños no son malos. Tienen un problema de salud. Nuestra lucha es descubrirlo a temprana edad no cuando ya no han podido acabar ni la educación básica. Éste es el “leit-motivs” de nuestras jornadas”, afirma la Directora de Fundaicyl en sus quintas jornadas tituladas “Viviendo en el TDAH”.
FUENTE:http://www.afhip.org/
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miércoles, febrero 10, 2010
Mesa redonda con el doctora Mª Jesus Mardomingo, el doctor Josep Antoni Ramos Quiroga y el doctor Mariano Trillo.:
Fuente informacion:
http://www.vivirmejor.es/es/psiquiatria/noticia/v/192/categoria/26/actualidad/tdah-trastorno-por-deficit-de-atencion-con-hiperactividad-diagnostico-y-tratamiento-04198.html
Psiquiatría - TDAH Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad , diagnóstico y tratamiento.
Última actualización de la noticia: 18/01/2010
TDAH
El TDAH es un trastorno psiquiátrico que afecta en mayor medida a los niños, aunque también se producen casos en adolescentes y adultos. Este trastorno de déficit de atención puede ir ligado a hiperactividad, con lo que el cuadro del paciente aún se agrava más. Los datos indican que uno de cada tres niños suele tener problemas de conducta y de personalidad al llegar a la adolescencia, y en muchas ocasiones esas alteraciones obedecen al TDAH. Por este motivo es tan importante efectuar un diagnóstico precoz, para así poder reducir en la mitad los problemas psiquiátricos que la persona tendrá al llegar a la edad adulta.
Cómo Comienza el TDAH
El tipo de trastorno que presenta el TDAH comienza en la infancia y afecta de modo particular a los niños con una inquietud excesiva, dificultades de atención y de concentración, falta de control ante los impulsos... Estas alteraciones de comportamiento repercuten en las relaciones sociales, escolares, familiares y, ya en la edad adulta, hasta en las laborales, tal y como explica la doctora Mª Jesus Mardomingo, jefe del servicio de psiquiatría infantil del Hospital Gregorio Marañón de Madrid y presidenta de honor de la Asociación Española de psiquiatría infanto-juvenil.
El Diagnóstico, ¿Resulta Sencillo?
El diagnóstico de TDAH se establece a día de hoy desde la clínica, aunque en realidad no existe una prueba médica que sea 100% eficaz y definitiva en detectar esta enfermedad. Las pruebas complementarias que se llevan a cabo, como los tests psicológicos, son de gran ayuda a la hora de valorar al paciente. Tal y como explica el doctor Josep Antoni Ramos Quiroga, coordinador del programa de TDAH (Trastorno por déficit de atención y hiperactividad) del Hospital Valle de Hebrón de Barcelona, la figura del pediatra cobra gran importancia a la hora de detectar el TDAH. En las evaluaciones anuales que realiza puede asociar los problemas de manejo de conducta o el fracaso escolar del pequeño con este tipo de trastorno psiquiátrico.
Parámetros Para un Buen Diagnóstico
En todos los casos de TDAH es fundamental que se realice un buen diagnóstico y que éste sea de carácter riguroso. Los tres parámetros que deben servir de guía a los especialistas son la inquietud del niño, su impulsividad y las dificultades de concentración que tenga. Si estos tres aspectos son tan intensos que repercuten en la vida diaria del pequeño, en la escuela, las relaciones con otros niños y en casa, seguramente estaremos ante un caso de TDAH.
El Peligro del Infradiagnóstico
A día de hoy se siguen produciendo infradiagnósticos en el TDAH. El lugar donde se reside puede incidir en este aspecto, ya que en zonas de tipo más rural hay menos diagnósticos de este trastorno de conducta. Por el contrario, existen corrientes que opinan que en las grandes ciudades se están efectuando sobrediagnósticos, y que se confunden momentos de inquietud propios de los niños con el TDAH. En ocasiones puede que se confundan las alteraciones propias de la enfermedad con la mala educación de los niños, que viene dada por la falta de atención en los modales que se les enseñan, la falta de comunicación entre padres e hijos, y el no saber marcar unos límites. En este aspecto aún hay que evolucionar hacia una unificación de criterios que erradiquen esta disparidad diagnóstica. Lo cierto es que todos los niños presentan alteraciones en su comportamiento y despistes. El problema viene dado cuando estos síntomas se convierten en disfuncionales y alteran por completo el curso evolutivo del chiquillo.
Los infradiagnósticos constituyen una fuente de riesgo para el paciente, ya que si el problema no se empieza a tratar de forma temprana, a medida que pase el tiempo las dificultades aumentarán. De hecho, existen estudios comparativos que demuestran que, a pesar de no ser una relación causal directa, los niños con TDAH que no son tratados tienen más probabilidades de caer en adicciones como el tabaco, el alcohol o las drogas que los niños que reciben tratamiento.
En España hay un claro caso de infradiagnóstico del TDAH. Así lo demuestran los datos que revelan que los fármacos para este tipo de trastorno de conducta son los más residuales, los menos prescritos de todas las psicofarmacologías, algo llamativo cuando estamos hablando de uno de los trastorno de conducta más frecuentes en la infancia. Más de un 6% de la población infanto-juvenil sufren TDAH.
El Niño con TDAH sufre
Existen muchas personas que creen que el TDAH no existe, que es un trastorno inventado por los médicos. Pues no solo existe, sino que además tiene una gran afectación en la vida emocional de la persona que lo sufre. Su conducta les lleva a padecer ansiedad e incluso depresión a raíz del rechazo social que sufren, porque se les castiga y se les recrimina su comportamiento constantemente.
Hay que tener en cuenta que el niño hiperactivo, al no saber escuchar, ni esperar, al ser impulsivo e imprevisible, incomoda mucho a los profesores y compañeros de clase. En casa molesta a los padres, incluso al resto de niños ya que su comportamiento no le permite seguir las reglas de los juegos que siguen los demás niños. Así pues, se unen un conjunto de factores que provocan angustias, ansiedad, y que hacen que los niños con TDAH se depriman. Las cifras revelan que un 30% de los niños con TDAH tiene ansiedad, mientras que un 15% llega a sufrir depresión.
En el caso de las personas adultas con TDAH, éstas se vuelven inseguras porque en el pasado siempre han tenido dificultades y no han conseguido alcanzar ninguno de los objetivos que les han marcado.
Por eso es tan importante acudir al médico cuando en casa, o los mismo profesores, detectan que algo en la conducta del menor está fallando. El profesional médico determinará si el problema es cuestión de educación o si es TDAH. No hay que olvidar que está en juego el proceso evolutivo del niño, y que en el futuro este trastorno, si no es tratado, puede originar problemas de mayor seriedad.
Afectación Escolar del Niño con TDAH
El niño maleducado es aquel que hace gamberradas en clase a propósito, con pleno deseo de llevarlas a cabo y siendo consciente en todo momento de lo que hace. Por tanto, es libre de hacerlas o no, tiene control sobre su conducta. Sin embargo, el niño con TDAH se muestra alterado sin pretenderlo, no tiene capacidad de controlarse y llama la atención por una conducta que por sí solo no puede evitar. Por eso muchas veces el motivo de consulta es el fracaso escolar, sacar malas notas e incluso tener que repetir curso. Sucede frecuentemente que los niños con TDAH ya han repetido un curso antes de llegar a los 11 años,algo que no viene dado por falta de inteligencia, sino por su enfermedad. Las dificultades de atención y de concentración no permiten que su memoria funcione de forma correcta. Los tratamientos con fármacos pueden ayudar a mantener un buen manejo en este aspecto, ya que hacen sentir al niño más equilibrado.
Repercusiones Familiares del TDAH
Como hemos comentado, los niños con TDAH tienden a padecer más problemas emocionales que el resto, y sufren de manera más acusada, por ejemplo, una separación de los padres. Lo que también hay que valorar es que muchas veces estas separaciones se producen precisamente por la enfermedad del hijo. Otros conflictos conyugales que podrían resolverse sin llegar al divorcio, se agravan con la patología de su hijo,que no hace más que alterar la vida familiar y provocar estrés a las personas con las que convive. Cuando se produce una separación,la situación de desconcierto que experimenta el niño es enorme, se siente perdido. Lo ideal es que los padres mantengan la mejor relación posible.
Tratamientos Para el TDAH
Tal y como afirma el doctor Ramos Quiroga, muchas personas son reticentes a dar fármacos a los niños pequeños. Si embargo, los tratamientos psicofarmacológicos para tratar el TDAH comienzan a darse en el año 37, con lo cual no es algo reciente y existen muchos años de historia que dan seguridad al tratar esta patología. El tiempo ha permitido ver los puntos positivos y negativos de estos medicamentos, a la vez que ha dado la certeza de que son seguros y eficaces. Así lo demuestran estudios internacionales.
Los fármacos que se recetan para el TDAH ayudan a normalizar el funcionamiento de unos circuitos cerebrales que no tienen el funcionamiento correcto en las personas con esta enfermedad. En España existen 2 moléculas registradas, pero los fármacos cambian en cada país. El doctor Mariano Trillo, psiquiatra infanto-juvenil especialista en este trastorno y director médico de Avanza, centro de psiquiatría, psicología y aprendizaje de Barcelona, añade que los tratamientos no pasan solo por la farmacología, sino también por las terapias psicológicas y de conducta que ayuden a controlar los impulsos, la inquietud, la falta de paciencia... Las cifras cuantifican en un 80% el número de pacientes que consiguen controlar su enfermedad gracias al uso de los medicamentos específicos para su situación. También es necesario asesorar a los padres en cuanto a la enfermedad que sufren sus hijos, así como la rigurosidad a la hora de cumplir el tratamiento, un tema que también recae bajo la responsabilidad de los padres.
Todos estos aspectos recién mencionados son importantes para los logros del paciente. El apoyo para el aprendizaje escolar y la colaboración con el colegio también son de gran necesidad para obtener un mayor éxito terapéutico.
TDAH, Una Enfermedad que Tiene Cura
La evolución natural del TDAH es dejar de mostrar síntomas con el paso de los años, algo que puede constituir la cura de la enfermedad. De todas maneras cada caso es diferente, ya que algunos pacientes pueden presentar una reversión de la enfermedad. Por eso es importante seguir el tratamiento farmacológico y mantener las pautas de conducta establecidas por el psiquiatra.
Investigaciones Entorno al TDAH
El TDAH no es una enfermedad rara ni minoritaria, y a nivel farmacológico se están llevando a cabo numerosas investigaciones. Las administraciones públicas aportan muchos ingresos para lograr encontrar técnicas específicas que mejoren los diagnósticos de TDAH. A nivel genético también se desarrollan diversas investigaciones con tal de conocer cuales son las vías de transmisión neuronal que están realmente alteradas por la enfermedad.
Perder el Miedo al Psiquiatra
Los padres de niños con TDAH y la sociedad en general deben ir comprendiendo que las enfermedades psiquiátricas de los niños son como el resto de enfermedades, por lo cual no existe motivo de preocupación o miedo por acudir al psiquiatra infantil. En realidad es como visitar cualquier otro médico de cualquier otra especialidad. Además, los psiquiatras que tratan a los niños con TDAH suelen empatizar con ellos desde el primer momento ya que entienden lo que están sufriendo, conectan con sus problemas y les sirven de gran ayuda. Una de las buenas noticias que atañe a la psiquiatría es que a partir de 2011, si se cumplen los plazos prometidos por la Ministra de Sanidad, se creará la especialidad de psiquiatría infantil como una rama más dentro de la medicina.
http://www.vivirmejor.es/es/psiquiatria/noticia/v/192/categoria/26/actualidad/tdah-trastorno-por-deficit-de-atencion-con-hiperactividad-diagnostico-y-tratamiento-04198.html
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domingo, febrero 07, 2010
Testimonio de un adulto con TDAH

Que se puede decir del déficit de atención para empezar con el relato tengo 37 años me diagnosticaron déficit de atención apenas hace tres meses, para describirles un poco las experiencias tendría que escribir un libro entero lo mas importante ahora es que gracias al tratamiento, los medicamentos adecuados soy una persona diferente, veo la vida con otra perspectiva claro todavía cuesta trabajo después de tanto tiempo uno adopta situaciones y se acostumbra a lo que hacia antes pero las cosas se ven con mas claridad. La idea principal por la cual estoy escribiendo esto es más que nada para tratar de ayudar a la gente que pasa por este problema básicamente les puedo decir que por un tiempo perdí todo tanto familia como amigos, trabajos etc. es una situación donde todo es confuso una cosa te lleva a otra por ejemplo si tenia yo un trabajo no duraba mucho tiempo en el siempre estaba viendo mas allá de lo que el mismo trabajo me pedía si yo estaba en el área de ventas por ejemplo al dia siguiente ya estaba preocupándome por contabilidad y así pasaban los días cuando perdía mi trabajo me daba pena tener que enfrentarme a mi familia para explicar lo sucedido entonces mentía, luego ya no tenia un solo problema era sin trabajo mas la mentira que me llevaba a otras cosas. la primera ves te lo creen pero después se vuelve rutina y toda tu vida se va en ir de acá para allá sin nada establecido.
Después las cosas empeoran uno piensa que todo mundo tiene que ser incondicional y no nos damos cuenta que estamos complicándonos las cosas sino que afectamos al resto de nuestro entornoy nuestra autoestima se va al suelo.
Es importante decir que a mis padres les recomendaron cuando yo era chico que fuera atendido por un especialista pero su amor de padres les dijo que no era posible que en su familia existiera un problema así.
AL principio pensaba que este problema me había hecho perder los mejores años de mi vida y que nunca me iba a levantar pero o sorpresa en estos tres meses medicado e recuperado mas de lo que me imaginaba tengo el valor suficiente para enfrentarme a los problemas me enfrento a mi familia empecé un trabajo yo mismo y por increíble que parezca no estoy desesperado las cosas van a su ritmo y me siento orgulloso. Ahora leo en promedio tres libros a la semana y lo mas bonito es que me acuerdo de lo que leo se me quedan grabados párrafos completos eso es sorprendente antes no me acordaba ni del primer capitulo me estoy llenando de información.cada caso debe de ser diferente para la gente con déficit de atención pero estoy convencido que el primer paso como en muchas otras cosas es aceptar que existe un problema si es en niños papas hagan caso de lo que les dicen es preferible descartar todas las posibilidades y que el diagnostico sea otro a pensar que en este mudo todos vivimos una perfección de familia y de costumbres observen a sus hijos sus parejas vean los comportamientos y estudien bien los casos hay que proponerse metas solucionar problemas no hacerlos mas grandes.
Yo por mi parte estoy tratando de recuperar una familia tanto padres como Hermanos, esposa amigos etc. es un trabajo muy difícil pero aun a mis 37 años tengo la esperanza de volver a recuperar todo lo perdido pedir perdón a todos aquellos a los que les hice algún daño y poder ayudar a aquellas personas que sufren de este mal porque si las personas que rodean a alguien con déficit sienten un sufrimiento grande padecerlo es como tener un monstruo dentro de uno mismo y no se puede encontrar la salida muy facil se requiere de mucha paciencia. Espero con el tiempo poder ser mas útil y poder ayudar a quien lo requiera .
DAN ISMAJ
Dan es un adulto con TDAH de reciente diagnostico
Vive en la Ciudad de México y siguiendo su tratamiento busca una mejor calidad de vida.
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miércoles, enero 27, 2010
Tratamiento psicosocial de niños y adolescentes con TDA/H

El tratamiento psicosocial es una parte crítica del tratamiento para el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDA/H) en niños y adolescentes. Las publicaciones científicas, el Instituto nacional de salud mental (National Institute of Mental Health) y muchas organizaciones de profesionales están de acuerdo en que los tratamientos psicosociales orientados a la conducta, también denominados terapia conductual o modificación de la conducta, y el uso de medicamentos estimulantes tienen una base sólida de pruebas científicas de probada efectividad. La modificación de la conducta es el único tratamiento no médico para el TDA/H que cuenta con una amplia base de pruebas científicas.
El tratamiento del TDA/H en los niños a menudo implica intervenciones médicas, educativas y conductuales. Este método integral de tratamiento se denomina "multimodal" y consiste en la educación de los padres y el niño con relación al diagnóstico y tratamiento, técnicas de manejo de la conducta, medicamentos así como programación y apoyo escolar. La gravedad y el tipo de TDA/H podrían ser factores para decidir qué componentes son necesarios. El tratamiento debe adaptarse a las necesidades únicas de cada niño y familia.
Esta hoja de datos:
•definirá la modificación de la conducta
•describirá la capacitación de los padres, las intervenciones escolares y las intervenciones infantiles efectivas
•abordará la relación entre la modificación de la conducta y los medicamentos estimulantes en el tratamiento de los niños y adolescentes con TDA/H
¿Por qué usar tratamientos psicosociales?
El tratamiento conductual del TDA/H es importante por varias razones. En primer lugar, los niños que padecen TDA/H enfrentan problemas en su vida diaria que van mucho más allá de sus síntomas de falta de atención, hiperactividad e impulsividad, como el mal rendimiento académico y la mala conducta en la escuela, malas relaciones con sus compañeros y hermanos, falta de disciplina ante las órdenes de los adultos y mala relación con sus padres. Estos problemas son extremadamente importantes ya que predicen cómo se desempeñarán los niños con TDA/H a largo plazo.
Tres elementos son cruciales para predecir cómo se desempeñará un niño con TDA/H en la adultez -- (1) si los padres utilizan métodos de crianza efectivos, (2) cómo se realciona el niño con otros niños y (3) su éxito en la escuela1. Los tratamientos psicosociales son efectivos para tratar estas áreas importantes. Segundo, los tratamientos conductuales enseñan habilidades a los padres y a los profesores que los ayudan a tratar los niños con TDA/H. También enseñan habilidades a los niños con TDA/H que los ayudan a superar sus deficiencias. Aprender estas habilidades es particularmente importante ya que el TDA/H es una afección crónica y por tanto serán de gran utilidad a lo largo de la vida de los niños2.
Los tratamientos conductuales del TDA/H deben iniciarse tan pronto el niño recibe el diagnóstico. Hay intervenciones conductuales que funcionan bien en los preescolares, estudiantes de primaria y en adolescentes con TDA/H, además existe un consenso en cuanto a que el inicio temprano de la intervención es mucho mejor que el tardío. Los padres, las escuelas y los profesionales no deben postergar el inicio de los tratamientos conductuales efectivos en los niños con TDA/H3,4.
¿Qué es la modificación de la conducta?
Con la modificación de la conducta, los padres, los profesores y los niños aprenden técnicas y habilidades específicas de un terapeuta o educador con experiencia en el método, que ayudará a mejorar la conducta del niño. Los padres y los profesores luego utilizan esas habilidades en sus interacciones diarias con el niño que padece TDA/H, lo que genera mejoras en el funcionamiento del niño en las áreas claves mencionadas anteriormente. Además, los niños que padecen
TDA/H utilizan esas habilidades que han aprendido en sus interacciones con otros niños.
La modificación de la conducta a menudo se denomina ABC: Antecedentes (cosas que provocaron las conductas o que sucedieron antes), Behaviors (Conductas) (cosas que los niños hacen y que los padres y profesores desean cambiar), y Consecuencias (cosas que ocurren después de las conductas). En los programas conductuales, los adultos aprenden a cambiar los antecedentes (por ejemplo, cómo dar instrucciones a los niños) y las consecuencias (por ejemplo, cómo reaccionar cuando un niño obedece o desobedece una orden) con el fin de cambiar la conducta del niño (es decir, la respuesta del niño a la orden). Mediante el cambio constante de los modos en que responden ante las conductas del niño, los adultos enseñan al niño nuevas maneras de comportarse.
Las intervenciones de los padres, los profesores y los niños deben llevarse a cabo al mismo tiempo para obtener los mejores resultados5,6. Los cuatro puntos siguientes deben incorporarse a los tres componentes de la modificación de la conducta:
1. Comenzar con metas que el niño pueda alcanzar con pasos pequeños.
2. Ser consistente, durante los diferentes momentos del día, las diferentes situaciones y las diferentes personas.
3. Implementar intervenciones conductuales a largo plazo y no sólo por unos cuantos meses.
4. Enseñar y aprender nuevas habilidades lleva tiempo y la mejoría de los niños será gradual.
Los padres que deseen probar un método conductual con su hijo deben aprender qué distingue la modificación de la conducta de otros métodos, de modo que puedan reconocer el tratamiento conductual efectivo y confiar en que lo que ofrece el terapeuta mejorará el funcionamiento del niño. Muchos tratamientos psicoterapéuticos no han demostrado ser efectivos en los niños con TDA/H. La terapia tradicional individual, en la que un niño pasa tiempo con un terapeuta o consejero escolar hablando sobre sus problemas o jugando con muñecas o juguetes, no es una modificación de la conducta. Las terapias "verbales" o "lúdicas" (por medio de juegos) no enseñan habilidades y no han demostrado ser efectivas en los niños que padecen TDA/H.2,7,8.
¿Cómo empieza un programa de modificación de la conducta?
El primer paso es encontrar a un profesional de salud mental que pueda ofrecer la terapia conductual. Encontrar el profesional indicado puede ser difícil para algunas familias, sobre todo para los que tienen una mala situación económica o social y que están aislados geográficamente. Las familias deben pedir a su médico de atención primaria una derivación o contactar a su compañía aseguradora para obtener una lista de los proveedores que estén dentro del plan de seguro, aunque es probable que el seguro de salud no cubra los costos del tipo de tratamiento intensivo más útil. Otras fuentes de derivación comprenden las asociaciones profesionales, hospitales y centros universitarios especializados en el TDA/H (visite www.help4adhd.org para obtener una lista).
El profesional de salud mental empieza con una evaluación completa de los problemas del niño en su vida diaria, incluyendo el hogar, la escuela (tanto académica como conductual) y los entornos sociales. Gran parte de esta información procede de los padres y los profesores. El terapeuta también se reúne con el niño para tener una idea de cómo es. La evaluación debe generar una lista de áreas objetivo para el tratamiento. Las áreas objetivo, con frecuencia denominadas conductas objetivo, son conductas que se desean modificar y que si se modifican, ayudarán a mejorar el funcionamiento y las deficiencias del niño así como el resultado a largo plazo.
Las conductas objetivo pueden ser conductas negativas que deben detenerse o nuevas habilidades que deben desarrollarse. Es decir que las áreas objetivo del tratamiento no serán los síntomas típicos del TDA/H, hiperactividad, falta de atención, impulsividad sino los problemas específicos que esos síntomas pueden causar en la vida diaria. Las conductas objetivo comunes del salón de clases consisten en "completar las tareas asignadas con un 80 por ciento de precisión" y "seguir las reglas del salón de clases". En el hogar, "jugar con los hermanos (sin peleas)" y "obedecer a los padres o sus órdenes" constituyen conductas objetivo comunes. (Puede descargar las listas de conductas objetivo comunes para la escuela, el hogar y los ambientes de interacción con los compañeros en los paquetes de hojas de informe diario en http://wings.buffalo.edu/adhd.)
Una vez identificadas las conductas objetivo, se implementan intervenciones conductuales similares en el hogar y la escuela. Los padres y los profesores aprenden y ponen en marcha programas en los que se modifican los antecedentes ambientales y las consecuencias para cambiar las conductas objetivo del niño. La respuesta al tratamiento es supervisada constantemente, mediante la observación y medición, y las intervenciones se modifican cuando no resultan útiles o ya no son necesarias.
Capacitación de los padres
Los programas de capacitación conductual para los padres se han llevado a cabo durante muchos años y se ha demostrado que son muy efectivos.9-19.
Aunque muchos de los conceptos y técnicas que se enseñan en la capacitación conductual para los padres son técnicas para criar a los hijos con sentido común, la mayoría de los padres necesita instrucción cuidadosa y apoyo para aprender estos métodos de crianza y a usarlos de forma consistente. Es muy difícil para los padres comprar un libro, aprender sobre modificación de la conducta y poner en práctica un programa efectivo por sí solos. Con frecuencia es necesario recurrir a la ayuda de un profesional. El temario tratadado en una serie típica de sesiones para la capacitación de los padres comprende lo siguiente:
•Establecer reglas y estructuras en el hogar
•Aprender a elogiar las conductas apropiadas (elogiar las buenas conductas al menos cinco veces más que las críticas a la mala conducta) e ignorar las conductas inapropiadas leves (elija las batallas que librará).
•Usar instrucciones apropiadas
•Usar afirmaciones del tipo "si haces esto-entonces" (quitar recompensas o privilegios en respuesta a una conducta inapropiada)
•Planificar por adelantado y trabajar con los niños en lugares públicos
•Pausas o "time out" para el refuerzo positivo (usar las pausas como una consecuencia de la conducta inapropiada)
•Cuadros diarios y sistemas de puntos o fichas con recompensas y consecuencias
•Sistema de intercambio de notas entre la escuela y el hogar para premiar conductas en la escuela y dar seguimiento al trabajo escolar20,21
Algunas familias pueden aprender estas habilidades rápidamente en el trascurso de 8 a10 reuniones, mientras que otras, con frecuencia las que tienen niños con los casos de afección más graves, necesitan más tiempo y energía.
Las sesiones de crianza requieren generalmente un libro instructivo o video sobre cómo usar los procedimientos de manejo de la conducta en los niños. La primera sesión se dedica a menudo a un resumen del diagnóstico, las causas, la índole y el pronóstico del TDA/H. Luego, los padres aprenden una variedad de técnicas, que posiblemente ya utilicen en el hogar pero no con la consistencia necesaria o de la forma correcta. Después los padres regresan a sus casas e implementan lo que han aprendido en las sesiones durante la semana y vuelven a las sesiones de crianza de la semana siguiente para discutir el progreso, resolver problemas y aprender nuevas técnicas.
La capacitación de los padres puede realizarse en grupos o con familias individuales. Las sesiones individuales suelen llevarse a cabo cuando no hay un grupo disponible o cuando la familia podría beneficiarse de un método adaptado a sus necesidades básicas que incluya al niño en las sesiones. Este tipo de tratamiento se denomina terapia familiar conductual. La cantidad de sesiones de terapia familiar depende de la gravedad de los problemas22-24. CHADD ofrece un exclusivo programa educativo para ayudar a los padres y a los individuos a superar los desafíos del TDA/H durante toda la vida. Puede encontrar información acerca del programa "De padre a padre" de CHADD en el sitio web de CHADD.
Cuando el niño es un adolescente, la capacitación de los padres es un poco diferente. A los padres se les enseñan técnicas conductuales que se modifican para adecuarlas a la edad de los adolescentes. Por ejemplo, la pausa ("time out") es una consecuencia que no es efectiva en los adolescentes; en lugar de eso, la pérdida de privilegios (como quitarles las llaves del automóvil) o la asignación de tareas podrían ser más indicadas. Después de que los padres han aprendido estas técnicas, mantienen por lo general una reunión con el terapeuta en la que el adolescente está presente para buscar soluciones a los problemas sobre los que todos acuerdan. Los padres negocian mejoras en las conductas objetivo de los adolescentes (como mejores calificaciones en la escuela) a cambio de recompensas que puedan controlar (como permitir al adolescente salir con sus amigos). Las concesiones mutuas entre los padres y el adolescente son necesarias en estas sesiones para motivar al adolescente a colaborar con sus padres respecto a hacer cambios en su conducta.
Aplicar estas habilidades en los niños y adolescentes con TDA/H conlleva mucho trabajo arduo por parte de los padres. Sin embargo, ese trabajo difícil da sus frutos. Los padres que se vuelven expertos e implementan de forma consistente estas habilidades se verán recompensados con un hijo que se comporta mejor y que mantiene una mejor relación con sus padres y hermanos.
Intervenciones escolares
Al igual que en la capacitación de los padres, las técnicas usadas para el manejo del TDA/H en el salón de clases se han utilizado durante algún tiempo y se consideran efectivas2,25-31. Muchos profesores que han recibido capacitación en el manejo del salón de clases son realmente expertos en el desarrollo e implementación de programas para estudiantes con TDA/H. Sin embargo, la mayoría de los niños que padecen TDA/H no están inscritos en los servicios de educación especial, sus profesores suelen ser casi siempre profesores de educación común que tienen poco conocimiento acerca del TDA/H o la modificación de la conducta y, por lo tanto, necesitan asistencia para aprender y poner en marcha los programas necesarios. Hay muchos manuales, textos y programas de capacitación ampliamente disponibles que enseñan a los profesores habilidades para el manejo de la conducta en el salón de clases. La mayoría de estos programas están diseñados para profesores de educación especial o común que reciben también capacitación e instrucción de parte del personal de apoyo de la escuela o de asesores externos. Los padres de los niños que padecen TDA/H deben trabajar estrechamente con el profesor para apoyar los esfuerzos en la implementación de programas en el salón de clases. (Para obtener más información sobre los procedimientos típicos de manejo de la conducta en el salón de clases, consulte el Apéndice A.)
El manejo de los adolescentes con TDA/H en la escuela es diferente que el manejo de los niños con TDA/H. Los adolescentes deben involucrarse más en la planificación de las metas y la implementación de las intervenciones que los niños. Por ejemplo, los profesores esperan que los adolescentes sean más responsables con sus pertenencias y tareas. Además, esperan que sus estudiantes apunten sus tareas en una agenda semanal en lugar de recibir una hoja de informe diario. Por lo tanto, es necesario enseñar al adolescente con TDA/H estrategias organizativas y aptitudes para el estudio. Sin embargo, la participación de los padres en la escuela es tan importante en la escuela media y secundaria como en la primaria. Los padres trabajan a menudo con consejeros guía en lugar de profesores individuales, así que el consejero guía puede coordinar la intervención entre los profesores.
Intervenciones infantiles
Las intervenciones en las relaciones con los compañeros (cómo se lleva el niño con otros niños) son un componente crítico del tratamiento de los niños con TDA/H. Con mucha frecuencia, los niños que tienen TDA/H experimentan problemas graves en las relaciones con los compañeros32-35. Los niños que superan estos problemas obtienen mejores resultados a largo plazo que los que continúan teniendo problemas con sus compañeros36. Existe una base científica para los tratamientos infantiles del TDA/H que se centran en las relaciones con los compañeros. Estos tratamientos generalmente se realizan en ambientes de grupo fuera del consultorio del terapeuta.
Hay cinco formas efectivas de intervención en las relaciones con los compañeros:
1. enseñanza sistemática de destrezas sociales37
2. resolución de problemas sociales22,35,37-40
3. enseñanza de otras habilidades conductuales que a menudo los niños consideran importantes, como habilidades deportivas y reglas de juegos de mesa41
4. disminuir las conductas antisociales e indeseadas42,43
5. desarrollar una amistad estrecha
Hay varios ambientes para ofrecer estas intervenciones a los niños, como grupos en la clínicas de consultorios, salones de clases, grupos pequeños en la escuela y campamentos de verano. Todos los programas utilizan métodos que incluyen entrenamiento, uso de ejemplos, modelización de la conducta, juegos de rol, retroalimentación, recompensas y consecuencias y práctica. Lo mejor sería que estos tratamientos dirigidos a los niños se utilicen cuando uno de los padres participa en una capacitación para padres y el personal de la escuela lleva a cabo una intervención escolar adecuada37,44-47. Cuando la intervención parental y la escolar se combinan con los tratamientos dirigidos al niño, los problemas para relacionarse con otros niños (como ser autoritario, no esperar su turno y no compartir) que están siendo abordados por los tratamientos del niño también se incluyen como conductas objetivo en los programas del hogar y de la escuela de modo que se supervisen, estimulen y recompensen las mismas conductas en los tres ambientes.
Los grupos de capacitación en destrezas sociales constituyen la forma más común de tratamiento y generalmente se centran en la enseñanza sistemática de destrezas sociales. En general se realizan en una clínica o la escuela en el consultorio del consejero durante 1o 2 horas a la semana durante 6 a 12 semanas. Los grupos de destrezas sociales para los niños con TAD/H sólo son efectivos cuando se utilizan junto con las intervenciones de los padres y de la escuela así como con el sistema de recompensas y consecuencias para reducir las conductas negativas y destructivas48-52.
Existen varios modelos para trabajar con las relaciones con los compañeros en el ambiente escolar que incluyen muchas de las intervenciones mencionadas anteriormente. Combinan la capacitación en destrezas junto con un énfasis importante en la disminución de la conducta negativa y destructiva y generalmente son dirigidos por el personal escolar. Algunos de estos programas se utilizan en niños a nivel individual (por ejemplo, programas de fichas en el salón de clases o en los recreos)31,53,54 y algunos involucran a todos los estudiantes (como los programas de mediación entre compañeros)55,56.
Por lo general, los tratamientos más efectivos ayudan a los niños a llevarse mejor con otros niños. Los programas en los que los niños con TDA/H pueden trabajar sobre los problemas que tienen con sus compañeros en el salón de clases o ambientes recreativos son los más eficaces57,58. Uno de los modelos comprende la creación de un campamento de verano para niños con TDA/H en el que el manejo basado en el niño de los problemas con los compañeros y las dificultades académicas se combinan con la capacitación de los padres59-61. Las cinco formas de intervención en las relaciones con los compañeros comprenden un programa de 4 a 8 semanas durante 6 a 9 horas en los días laborables. El tratamiento se realiza en grupos, con actividades recreativas (ej. béisbol, fútbol) en la mayoría de los días, junto con dos horas de actividades académicas. Un punto importante es la enseñanza de habilidades y conocimientos deportivos a los niños. Esto se combina con la práctica intensiva de destrezas sociales y resolución de problemas, un buen trabajo en equipo, disminución de las conductas negativas y el desarrollo de una amistad estrecha.
Algunos métodos de tratamiento basados en el niño para tratar los problemas de relación con sus compañeros se encuentran en un lugar intermedio entre los programas basados en clínica y los campamentos de verano intensivos. Ambas versiones se llevan a cabo los sábados durante el curso escolar o después de la escuela. Comprenden sesiones de 2 a 3 horas en las que los niños se involucran en actividades recreativas que incorporan muchas de las formas de intervención en destrezas sociales.
Por último las investigaciones preliminares sugieren que tener un mejor amigo podría ejercer un efecto protector sobre los niños que tienen dificultades para relacionarse con sus compañeros durante el desarrollo de su infancia y adolescencia62,63. Los investigadores han desarrollado programas que ayudan a los niños con TDA/H a establecer al menos una relación de amistad estrecha. Estos programas siempre comienzan con las tras formas de intervención descritas anteriormente y luego hacen que las familias programen días para juegos y otras actividades supervisadas para sus hijos con otro niño con el fin de tratar de fomentar una relación de amistad.
Es importante enfatizar que simplemente introducir un niño con TDA/H en un ambiente donde exista una interacción con otros niños, como los Scout, ligas menores u otros deportes, guarderías, o jugar en el vecindario sin supervisión, no es un tratamiento efectivo para los problemas con sus compañeros. El tratamiento de los problemas de relación con los compañeros es bastante complejo e involucra la combinación de instrucción cuidadosa en destrezas sociales y la resolución de problemas con la práctica supervisada en ambientes con compañeros en los que los niños reciben recompensas y consecuencias por las interacciones apropiadas que tengan con sus compañeros. Es muy difícil intervenir en el área de los compañeros, y los líderes Scout, los entrenadores de ligas menores y el personal de guarderías en general no están capacitados para implementar intervenciones efectivas en cuanto a las relaciones entre compañeros.
¿Qué sucede si se combinan métodos psicosociales con medicamentos?
Numerosos estudios durante los últimos 30 años han demostrado que tanto los medicamentos como los tratamientos conductuales son efectivos para mejorar los síntomas del TDA/H. Los estudios sobre tratamientos a corto plazo que han comparado el uso de medicamentos con el tratamiento conductual han llegado a la conclusión de que utilizar únicamente medicamentos es más efectivo en el tratamiento de los síntomas del TDA/H que el tratamiento conductual solo. En algunos casos, la combinación de ambos métodos produjo resultados un poco mejores.
El estudio sobre el tratamiento a largo plazo mejor diseñado, Estudio del tratamiento multimodal en niños con TDA/H (MTA), fue realizado por el Instituto nacional de salud mental (National Institute of Mental Health). El MTA estudió a 579 niños que tenían un tipo combinado de TDA/H durante un período de 14 meses. Cada niño recibió uno de cuatro tratamientos posibles: manejo con medicamentos, tratamiento conductual, una combinación de ambos o la atención comunitaria regular. Los resultados de este estudio histórico demostraron que los niños que fueron tratados sólo con medicamentos, que se contolaron cuidadosamente y se adaptaron a las necesidades únicas de cada niño, y los niños que recibieron ambos medicamentos y tratamiento conductual, experimentaron las mejorías más significativas en los síntomas del TDA/H44,45.
El tratamiento combinado produjo los mejores resultados en cuanto a la mejoría del TDA/H y de los síntomas de oposición así como de otras áreas de funcionamiento, como los resultados académicos y la conducta en el hogar64. En general, los que recibieron un manejo con medicamentos supervisado cuidadosanente lograron mayores mejoras de sus síntomas del TDA/H que los niños que recibieron tratamiento conductual intensivo sin medicamentos o atención comunitaria con medicamentos menos supervisados. Aún no está claro si los niños que padecen el tipo de falta de atención mostrarán el mismo patrón de respuesta a las intervenciones conductuales y de medicamentos que los niños que padecen el tipo combinado.
Algunas familias pueden optar por usar primero los medicamentos estimulantes, mientras que otras se sentirán más cómodas si empiezan con la terapia conductual. Otra opción es la de incorporar ambos métodos en un plan de tratamiento inicial. La combinación de estas dos modalidades puede acentuar la intensidad (y los gastos) de los tratamientos conductuales y reducir la dosis de medicamentos65-68.
Cada vez más médicos son partidarios de que los medicamentos estimulantes no se deberían usar como único método de intervención y que, por lo tanto, deberían combinarse con la capacitación de los padres y las intervenciones conductuales en el salón de clases 66,69-70. Al final, cada familia tiene que tomar sus propias decisiones de tratamiento teniendo en cuenta los recursos disponibles y lo que sea mejor para su hijo particularmente. No hay un plan de tratamiento único que sea apropiado para todas las personas.
¿Qué pasa si hay otros problemas
además del TDA/H?
Existen tratamientos conductuales basados en evidencia para los problemas que pueden coexistir con el TDA/H, como la ansiedad 71 y la depresión72. Del mismo modo que la terapia del juego y otras terapias no conductuales no son efectivas para el TDA/H, no se ha documentado que sean efectivas para las otras afecciones que acompañan con frecuencia al TDA/H.
Publicado por
teresis
en
15:45
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Las dificultades de la vida no son catástrofes insalvables ni castigos de Dios, son oportunidades para cultivar, desarrollar y aprovechar tus recursos internos, tu creatividad, tu imaginación, tu iniciativa y tu inteligencia. Desde el punto de vista de la superación, cualquier problema es una oportunidad para mejorar y enriquecerse internamente.
Carl Sagan
En la noche más oscura, iluminaron el camino, rompieron el silencio,
parieron el coraje y siguen resistiendo.
Para el cerebro con TDAH, una lista de tareas o el desorden en la casa son obligaciones abrumadoras, lo que hace que la persona se retraiga a la computadora o videojuego, enfureciendo aún más a su pareja
"Nunca dejes que nadie te diga lo que no puedes hacer o lo que no eres capaz de conseguir"